La lucha de las mujeres indígenas por el pleno ejercicio de sus derechos

Servindi, 8 de marzo, 2011.- Las mujeres indígenas andinas y amazónicas avanzan a paso lento pero firme en la reivindicación de sus derechos fundamentales individuales y colectivos. Con esfuerzo, tenacidad y perseverancia ganan visibilidad a nivel local, regional, nacional e internacional, ocupan cargos políticos y conquistan espacios en las organizaciones nativas mixtas.

Años atrás, ellas enfrentaban la violencia, marginación y demás vulneración de sus derechos, con el silencio. Hoy, gracias a su iniciativa, el respaldo de sus entidades y el apoyo de algunas organizaciones no gubernamentales (ONG), se capacitan, organizan y adquieren competencias y destrezas para diseñar propuestas, incidir en la agenda pública y afrontar los retos del mundo actual. El Estado es el gran ausente.

Agenda de la mujer indígena

Gladis Vila Pihue, Pdta. ONAMIAP

La Organización de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas (Onamiap), laAsociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) y laConfederación Nacional de Comunidades del Perú afectadas por la Minería(Conacami) son algunas de las organizaciones que apuestan por el desarrollo de la mujer originaria.

La Onamiap es una voz de numerosas organizaciones indígenas en 10 regiones del país, y considera que los aspectos urgentes en la agenda indígena son siete. En primer lugar figura la violencia y discriminación contra las mujeres indígenas, que se da en el núcleo familiar, en las instituciones públicas, en los centros de salud y muchas de las entidades públicas.

 

En segundo lugar destaca la participación política de las mujeres nativas, puesto que su intervención en los procesos de desarrollo y en los espacios donde se toman decisiones es vital para la conquista de los derechos relegados, la equidad de género y la visibilización de la agenda pendiente.

Es necesario además, garantizar el acceso a una salud intercultural de calidad. Esto implica, abordar el tema con una mirada que integre las medicinas tradicional (yerbas, vaporizaciones, etc,) y occidental (médico y medicamentos). Se trata de complementar y adecuar los servicios de salud a las posibilidades y cultura de las mujeres indígenas.

No se está en contra de iniciativas como “Las casas de espera” que exigen dar a luz en esos sitios o los centros de salud a fin de que los niños tengan su ficha de nacimiento, pero se aspira que llegue la información de forma respetuosa a las comunidades, sin imposición ni atentar contra las costumbres y cosmovisión propias.

Gladis Vila, presidenta de Onamiap propone que en zonas donde no hay postas, personal médico o medicamentos, sería pertinente coordinar el trabajo. “Si es más fácil el acceso a las hermanas que saben de plantas medicinales porqué no capacitamos y perfeccionamos sus conocimientos para que en caso de no poder solucionar el problema, deriven el caso a un centro de salud”.

Educación y territorios

Un cuarto aspecto es el acceso a una Educación Intercultural Bilingüe (EIB) de calidad real, que no solo exista en los papeles. No se puede hablar de ello, si solo se traducen los textos de un idioma a otro pero los contenidos no son acordes a la realidad de la comunidad, o si se piensa en EIB inicial y primaria –ya de por si de pésima calidad– pero no en una secundaria o técnica.

En ese sentido, esfuerzos como el Programa de Formación de Maestros Bilingues (Formabiap) del Aidesep resultan loables pero insuficientes cuando el Gobierno emite normas que atentan la formación docente especializada como la cuestionada “nota 14”. Preocupa también la progresiva pérdida de las lenguas maternas quizás por temor a la discriminación.

“El idioma es un medio de comunicación pero también es la fuente de nuestros conocimientos. No es lo mismo narrar una sabiduría en quechua que en castellano, donde pierde mucho de su esencia. En Ayacucho y Junín se promulgó ordenanzas para que los gobiernos regionales atiendan en otros idiomas además del castellano”.

El tema de territorio es abordado desde diversos enfoques por las organizaciones, no obstante lo común es que solo los varones accedan a la tierra de las comunidades. Se olvida que desde tiempos remotos las mujeres velan por la armonía entre el hanan pacha, el uku pacha y el kai pacha, a través de la práctica de la siembra biodiversa.

“Nosotras no solo pensamos en la demanda del mercado sino también en la alimentación y salud de nuestras familias y comunidades, por eso no dejamos de sembrar y cuidar la biodiversidad, que hoy se ve amenazada por el cambio climático. Ya no se puede sembrar en los mismos meses, desaparecen riachuelos, puquiales, las mujeres vemos como adaptarnos”.

Añade que es vital abordar estos problemas desde una mirada indígena intergeneracional, para plantear una visión compartida. Asimismo, se requiere producir de manera ecológica, sin el uso de químicos que empobrecen la tierra ni semillas transgénicas, priorizando la obtención de semillas, la rotación de cultivos, al uso de estiércol como abono y de insecticidas naturales.

Precisamente, para promover esta visión Onamiap suscribió un convenio con la Asociación Nacional de Productores Ecológicos del Perú, ANPE PERU, en enero de este año a fin de capacitar a mujeres indígenas en la producción ecológica para consumo, y cuyos excedentes se venden en las Ecoferias “Frutos de la Tierra” en todo el país. A la fecha, hay 20 involucradas.

Un aspecto inherente al tema del territorio y que es preocupación esencial es la Ley de la Consulta Previa e Informada.

Marco legal y estadísticas

El Convenio sobre Pueblos Indígenas Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos indígenas, el Convenio sobre la Biodiversidad Biológica (Art. 8J), la Convención de los Derechos de la Mujer (Cedao) son instrumentos jurídicos internacionales que respaldan los derechos de la mujer indígena.

Igualmente, figuran la Plataforma de Beijing -primera herramienta sobre la situación jurídica y social de la mujer- y el Plan de Acción de Durbán en racismo y discriminación, que es el único documento que usa el término pueblos indígenas y no poblaciones indígenas. Es vital que las mujeres originarias los conozcan, se apropien de ellos y los socialicen para exigir sus derechos.

Por esa razón, la Onamiap participa en encuentros internacionales como el Foro Permanente Para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, el VI Encuentro de Mujeres Indígenas de las Américas y reuniones organizadas por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Bolivia sobre salud sexual reproductiva (SSR). El fin es realizar un seguimiento y vigilancia.

Un último aspecto, pero no menos importante son los censos y estadísticas. Es imprescindible determinar la cantidad exacta de hombres y mujeres indígenas para plantear políticas, priorizar programas. “En los censos debe haber una diferenciación cultural que no pasa solamente por el idioma, sino por el lugar de nacimiento. Sin estos datos, el proceso es más difícil”.

En el 2010, esta organización –formada a partir del Taller Permanente de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (TPMIAAP) promovido por Chirapaq, Centro de Culturas Indígenas del Perú– enfatizará en el fortalecimiento organizativo de sus bases, en un padrón y en la formulación de una estrategia intercultural en SSR de la mano del Ministerio de Salud.

Por una agenda unificada

Desde el 2007, la Conacami realizó un especial esfuerzo al fortalecimiento del liderazgo de las mujeres al interior de la organización. Así, creó la Secretaría de la Mujer, apostó por el desarrollo de capacidades culturales, económicas y sociales, y la formación política de las mujeres indígenas; y participó en la construcción de una agenda nacional andino amazónica.

Este proceso se llevó adelante con el apoyo de Aidesep, Oxfam Perú y Novib, entre otros, y sirvió como preparación a la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas, en Puno, en el 2009. Se formuló los siguientes lineamientos: territorio y recursos naturales, participación política de la mujer, educación e identidad, salud y conocimientos ancestrales, y violencia.

Cabe destacar, que en el marco del proceso de construcción de propuestas políticas de mujeres indígenas andinas y amazónicas -en el que participan lideresas de Conacami y Aidesep- hace poco exigieron públicamente el respeto a los territorios ancestrales, bosques, reservas comunales, reservas territoriales, los sitios sagrados, las posesiones ancestrales y áreas tituladas.

Por su parte, a través del Programa Mujer Indígena, Aidesep, promueve talleres que contribuyen a la participación y promoción de la mujer indígena, permitiendo que hombres y mujeres trabajen juntos fortaleciendo la organización en sus distintos niveles.

Sin embargo, para lograr un mayor impacto en el país es necesario articular los esfuerzos y plantear una agenda conjunta, que recoja los aportes de los sectores que representan frente a las principales problemáticas que las afectan.

“Debemos caminar hacia una agenda común. Abrir espacios, reunirnos para lograr la unidad. Los pueblos indígenas debemos empezar por una rearticulación como pueblos para seguir creciendo y aportar al país”, indica Gladis Vila Pihue, presidenta de Onamiap.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la dirigente hizo una llamado a no perder la esperanza. “Soñemos con una familia, una comunidad, un país más justo, equitativo y solidario. Es posible lograr cambios. Con la participación de las hermanas indígenas andinas y amazónicas vamos a contribuir con el país, dándole los valores que le hacen falta”.

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